el viernes 02 de junio el módulo trabajo y producción de subjetividad tuvo su cierre con invitados especiales: algunos delegados de apex, un call center de nuestra ciudad.
a partir de lo charlado, juan manuel sodo, un compañero de la cátedra escribió estos apuntes…
esperamos que abran un diálogo/debate/intercambio
haciendo click en “comments” podés participar…
—– Original Message —–
From: “Juan Manuel Sodo”
To: producciondesubjetividad@gmail.com>
Sent: Sunday, June 04, 2006 7:40 PM
Subject: despues de apex
Al re-voleo (revoleo) y en términos de material sin editar, siguen unos apuntes que registran algunas elaboraciones disparadas por el encuentro con los delegados de apex como así también disparadas en el encuentro con algunos miembros de la cátedra tras el encuentro con la gente de apex.
En el Call Center
Taylorismo, fordismo, posfordismo, todos juntos en un mismo lugar “¿Con quién hablo? ¿Sos una persona o una máquina?” “Soy una persona, señora” En el call center se puede leer un taylorismo tan exacerbado hasta la intimidad que se vuelve posfordismo. Un taylorismo que de tan taylorista termina siendo posfordista. Por un lado, el espacio y el tiempo reglado hasta lo más nimio pero adentro de la boca (las métricas de la empresa, el speech, los tiempos: de conversación, de descanso, de ida al baño, de conversación . en castellano) Por otro, la explotación de la lengua, de las capacidades intelectuales y genéricas, de las potencias humanas, de las capacidades de aprendizaje adquiridas fuera de la planta: para entrar hay que saber ingles a priori (en el fordismo, en cambio, la tarea se aprendía a base de repetición adentro de la fábrica) Peor aún: no se trata de una explotación sustentada en la extracción de saber sino en su limitación. No tanto en el embotamiento como en el acotamiento de las facultades genéricas. El acotamiento de la lengua a la emisión de sonidos prefabricados. “Se trata de un trabajo que anula la subjetividad. Es un trabajo en el que no podes poner nada de vos mismo” “Para humanizar el trabajo tenemos que hacer reuniones clandestinas, encontrarnos, organizar fiestas, ciclos de cine. Todo es una excusa para poder hablar entre nosotros”
Panoptismo
“Estas todo el tiempo siendo escuchado y filmado” “Hasta en los desayunos no podés hablar porque es para que la psicóloga te tire la lengua”
Microresistencias
A la lógica del flujo y la rotación de las personas se lo opone la de los delegados consistente en la persistencia. Optar por la permanencia en la empresa por dos años es un pequeño piquete a los flujos, un dique en un lugar dónde todo evanesce y transcurre rápidamente.
Cooperación productiva
El fordismo inventó la producción en masa y con ello la cooperación en masa: para producir hay que cooperar (claro está que se trata de una cooperación impuesta y forzada, pero ese es otro tema) De la cooperación surge un producto final concreto en el que cada trabajador puede reconocerse (aunque después a ese producto no lo vaya a ver nunca más ni en figurita una vez que se lo queda otro que no es él) Ese reconocimiento es lo que le termina dando a cada uno un lugar, una identidad dentro del colectivo y lo que hace “sentirse parte de”, y posibilita el “ser tornero, ser matricero, ser obrero” Nada de eso ocurre en el call center. No hay cooperación, no hay producto dador de identidad, no hay ni siquiera YO en un trabajo que anula al trabajador mismo al reducir su subjetividad a vibraciones sonoras.
Estrategia de lucha
La pregunta que surge entonces es: aún en un escenario de mejoras salariales, derechos laborales garantizados, etc, ¿Por qué alguien que trabaja en un call center querría seguir siendo telemarketer? ¿Qué es lo que pretenden los telemarketers que tomaron la planta de Atento en Barracas? ¿Mejoras salariales, reivindicaciones laborales, reincorporación de personal? ¿Y a quién le importa eso en tanto el premio es seguir siendo telemarketer? ¿Cuál es el techo de esa toma? ¿Hay coincidencias en los deseos, expectativas, horizontes y techos entre quienes la llevan a cabo y quienes llevan y han llevado a cabo otras tomas en otros rubros y empresas? ¿Existe el “ser telemarketer”? “Nosotros queremos informar para hacer ver que trabajar no necesariamente es soportar” ¿Es que hay alguna posibilidad de no-soportar incluso en el mejor de los escenarios siendo telemarketer?